Despierto de un feo sueño, el sudor cubre mi cuerpo y empapa mi cama, seco mi frente... ella está aquí como siempre, muy fiel, aunque se quiere ir, no me abandona... “¡HOLA AMADA SOLEDAD!, ¿Cómo te encuentras hoy? No me hablás pero te entiendo, y te siento, aún en tu silencio te puedo sentir, como sentía su presencia cuando yacía semidesnuda y tibia en mi cama. ¡HOLA AMADA Y RESIGNADA SOLEDAD! Tu compañía seria más agradable si tuviera una esperanza, una esperanza como la de su voz diciendo: “TE AMO”, como su mano escribiendo: “TE AMO”... te aseguro que tu presencia seria innecesaria y cumplirías tu deseo de partir. ¡HOLA SOLEDAD! No hables, sé que aun estas aquí. Respira, continua respirando, no mueras despierta conmigo, esta noche te necesito para escapar, esta noche ayúdame a escapar, a escapar de los amigos, del licor, de los besos de esa mujer que juega a la tragicomedia de ocupar su lugar, no importa si ayer te dije que eras cruel y amarga. Desempaca y continua con tu cuerpo desnudo, tan desnudo como está mi corazón, camina, no te quedes en mi habitación, abandonemos este cuarto. Cantemos una canción de desamor, no puedo cantar solo. Caminemos el cigarrillo lo fumo solo, es el último y no rinde si fumas también. ¡HOLA LEAL SOLEDAD! No llores ¿No puedes seguir?, ¿Deseas abandonarme? ¿Crees que estaré bien en los brazos de ayer? Te equivocas. No llorés aquí te necesito, mientras espero, mientras esperamos, conozco muchos caminos, me faltan miles de sueños para compartirlos contigo mientras te comparto mi mundo. Esclavos mutuos mientras espero, mientras esperamos.
|