| La niña, la fuente y el arcoíris Era una niña que se sentía sola, muy sola, a pesar de que estaba rodeada de seres de otros mundos, fantásticos seres que llenaban de maravillas su vida, y a pesar de sentirse sola, ese sentimiento no le era agradable, pero no lo cambiaba porque no sabía mirar con los ojos del corazón, con la visión interna que permite ver más allá de lo terreno. La única solución temporal que había encontrado, era la de visitar todos los días una fuente que tenía una belleza especial, pues ante los ojos, no era muy agradable, pero al conocerle y convivir, se podía apreciar su personalidad buena y sensible. Era por esto que la pequeña, cuando se encontraba cerca de la fuente, sentía la alegría que da la paz y la confianza, incluso su sonido le confortaba. La fuente se alegraba de la presencia de aquella criatura de ojos grandes y de una belleza interna magnífica, pero tan interna, que ella no la dejaba salir con facilidad porque tenía miedo de ser usada, y porque creía que al demostrar toda la luz de su corazón, quedaría endeble ante las afecciones del mundo de maldad, de daños, de sadismo... Aunque ella intentaba reprimir su buen corazón, permitía a la fuente darle el gozo de su presencia, que por una extraña causa era más bella, potente, más grande que cuando la niña no aparecía ante él. Pero la fuente tenía una especial sensibilidad y percibió la luz interna de la niña, y con ella, creaba hermosos arcoíris; con el agua de la fuente, brillaba más la candela de su etérea belleza. Era una relación de mutuo entendimiento, eran complemento, cada quien tenía en el otro, la belleza, la paz, el gozo que el otro necesitaba. Pero la niña, que cuando reprimía su bondad demostraba solamente una crueldad que no le iba, observaba a la fuente salpicar a todos cuantos se le acercaban sin distinción, por lo que la pequeña no quería hacer suya la caricia de la brisa que la fuente emitía. Esto preocupaba y entristecía a la fuente, que permitía al viento el transporte de sus moléculas húmedas para acariciar a la niña. Un tiempo, la pequeña con su coraje y con una represión interna mayor, llegó a visitar a la fuente, ataviada con un largo impermeable; y aunque la fuente se esforzaba por tocarla, el obstáculo que ella puso era mayor que la fuerza de su humedad. Por eso, reinó la obscuridad y lo gris. Porque ella usaba un impermeable que en otros tiempos le habían prestado, pero que ella hizo suyo porque así se sentía segura de las inclemencias del antología poética tiempo, de la lluvia ácida y de las partículas nocivas. La niña no devolvía el impermeable aunque él mismo ya no podía estar con ella, porque habían acabado las lluvias, porque el polvo del mundo ya no era malo y porque el hecho de no querer soltar algo que tuvo su oportunidad de usarse y no fue provechoso, nunca es lo mejor. Sinembargo, ella usaba aquella prenda como suya aunque no lo fuera, y que además afectaba a su luz interna, pues la aprisionaba y no la dejaba en libertad de iluminar seres y situaciones. Esto provocaba un ambiente melancólico en el área de la fuente, pues no había arcoíris que alegrara a ambos. Cuando la niña quitó la capucha para ver a su fuente, observó que ya no salpicaba a nadie, que el lugar estaba vacío, y que los colores habían desaparecido; la fuente no tenía la fuerza de antes, porque le faltaba la luz que le diera sentido a su esfuerzo. La oculta sensibilidad de la niña que necesitaba sentir la brisa en su cuerpo, no podía aceptar que ella, con su largo impermeable, era la culpable de la falta del arcoíris, porque reprimía a su esencia y a la de la fuente (quien ya no sabía por qué pliegues del impermeable podía escurrir para humedecerle la piel y hacer patente su presencia cariñosa). Incluso, cuando alguna gota solitaria llegaba a rozar a la pequeña, esa parte se llenaba de colores temporales, que de haberlos dejado ahí, hubieran ido creciendo hasta cubrirla y crear de nuevo ese arcoíris que hiciera a ambos felices... Pero el arcoíris no importaba, pues siempre salía el sol que iluminaba las tímidas gotas del rocío de la fuente; lo triste no era ni lo gris del mundo, ni las lágrimas que se derramaban de soledad, sino el cruel destino que se había construido la insulsa niña que nunca logró comprender la verdad de su vida. Murió poco a poco, con grandes dolores que la quemaban y que le exigían de un poco de humedad verdadera que la salvara, sin embargo, el orgullo y la costumbre de vivir en sequía pudieron mas que la energía del agua creadora de vida, mas aún que el poder de una sonrisa amable, que el calor de un abraso, que la humedad de un beso de amor, y que el placer del arrepentimiento oportuno. Ahora su alma viaja en vergonzosos cielos de nubes negras y con alas rotas, oídos sordos y solo ojos que le muestran sus errores, castigandole sin detenerse ni teniendo piedad, enseñando humildad y sensibilidad a esa alma corroída, hasta que en otra vida corrija sus improperios, hasta que dé paz a quien pide paz y amor a quien le de amorO antología poética Mi deseo mas grande es destruirte, es acabar contigo, es destruir tus anhelos y esperanzas, es crecer a tus inquietudes y crecer tus preocupaciones. Porque quiero ignorarte y el intentarlo me hace mas daño, por eso, quiero que te mueras, para que tu alma se hunda y salga de la mia, porque no quiero verme infestado de tu corrosión y podredumbre. Quiero acabar contigo y destrozarte, para engullir cada parte tuya, para castigarme con el sabor de tus entrañas siempre oscuras y egoístas... Para castigar mi estupidez absoluta por fijar mi atención en absurdas energías que no debiesen existir. Para conocer el asqueroso sabor de la ingratitud y del desprecio que son ya costumbre en tus percepciones siempre insulsas, siempre bastardas y siempre denigrantes. Eres lo peor ente el infierno y el limbo, eres la tortura de todo mártir, eres orgullosa e insensible, funcionas con lo virtual despreciando el amor, la ternura, lo real. antología poética Esperaba hoy tu aparición sin la penumbra que acostumbras cargar, iluminándome para animarme, porque hoy no me pude mover pues es tu presencia la que siempre me cubre de energía. Y espero salvarme por caer en ti. Sosiega mi silencio, la magia continúa en mi y en nosotros aunque niegues su existir. Porque nunca se fue la magia que nos envuelve y que es creadora. Vibrar en tus pensamientos es mi deseo para salir de la oscuridad, para lograr la paz y poderte crear una y otra vez, a cada a momento diferente, cambiante, como tus palabras cambiaron mi destino. antología poética Quisiera mandar en mí para poder arrancarte de mi recuerdo, para desgarrarme, hacer que salgas y te derrames por la tierra de la irrealidad. El silencio de mis labios me pierde, el no ocupar un espacio en tu corazón me hace un ser frágil y propenso a la caída. Porque me estás dejando solo como el agua de un lago sin peces, como el viento del desierto que acaricia sólo áridas esperanzas, donde mi voz y mis palabras vagan en la nada, se pierden y se destruyen al no mover tus fibras de esencia. En mí eres la tentación, el ansia y el motivo... y de qué me sirve sentir tanto y quererte si el alma que pierdo a cada palabra me vacía. antología poética Esta terrible falsedad por no querer pensarte está vaciando mis ánimos enormes por crecer; está feneciendo a mi claridad. El tenerte cerca y negar que existes, me hace endeble a la adversidad; creer en tu no-presencia, es la más grande falacia en que he sido inmerso irremediablemente pagando por quererte el precio de la paz. Siento enorme vergüenza por la actitud absurda de querer olvidarte, porque no es mi persona quien lo hace, sino el deseo ferviente de tus actos el que me obliga ello. Todo lo que antes sentí, ahora se vuelve en contra mía, antes era pleno, enorme, seguro, claro... ahora sin ti me siento pequeño, incompleto, temeroso, obscuro... No es bueno vivir sin tu sonrisa, no es bueno negar que te siento, ni bueno es también el privar al gusto de tu acercamiento. antología poética La vida es una fiesta: de baile, de risas, charlas, reflexiones... que siempre deseamos que salga bien. Sin embargo, cuando falta algo importante, o se niega la necesidad de ello, o se substituye por algo que quizá valga menos. O se recicla el amor y se mejora el sentimiento. Cada día se aprende a amar más, cada día aprendo a quererte mejor, sigo con el motivo de tus risas, de tus suaves labios, de la magnífica energía de tu alma que atónito me ha creado ante tanto recuerdo: del pasado, de tus caricias, por convidarme de tu abrazo... ¿Qué pasó entonces con la historia de las almas, qué ocurre entonces con la energía del abraso, qué, con la fusión del sentimiento? antología poética Creo en el espíritu-balazo que fácilmente se clava en el corazón, creo en las estrellas y su charla, en la luz que poseen las almas, creo también en la vida pasada y en el eterno retorno. Creo en mi seguridad por ti, creo en la belleza , en el corazón, en el amor... Lo que se siente, no se juzga pues es la verdad mayor, si te convences de lo que dices aunque te claves espinas de amor. ¡Qué ridículo es el hombre cuando miente, qué bajo puede ser su amor! tan grandes penas su alma encierra por tragarse la dignidad y aceptar el peso de la vergüenza por una mujer. antología poética He tenido la fortuna de llorar por ti. Porque el llanto es un maravilloso filtro del alma que elimina lo que no es excelso. Porque puedo vivir con claridad y con la seguridad de que te quiero. Porque fue maravillosa la humedad, porque se desgarró de dolor el corazón para sanarse; porque hizo limpieza el llanto, porque tú estuviste digna en mi pensamiento, e inamovible en las fibras de mi cuerpo, en la dimensión que ahora experimento. Solo deseo que yo en ti no sea solamente un pasajero. antología poética Necesito disculpar mi absurda posición para así reivindicar mi nombre; debo reposar mis alterados impulsos de mal gusto, de inmadurez. Otórgame la dicha de tu perdón, y volaré nuevamente , pero esquivando tu espacio, alejando la preocupación y los consejos, validandando tu palabra y excusando mi insensatez... antología poética Qué pasión tan desatada, que argumentos de la nada y para nada; se abrieron las puertas del mundo, se respiró el perfume glorioso de las nubes, se avivó la brasa en extinción tocada por el fantasma de tu amor. Qué vacilantes palabras, qué concisión tan vaga, qué pavor tan endeble me provocan tus miradas. Atrás quedó el marchito tiempo que llagas en mí solo formaba, ahora florece la energía, ahora crecen las palabras que de mis tímidas letras emanan por tu cuerpo, tu rostro y tu alma. antología poética Me falta tiempo para pensar en tus ojos y en su mirada, pues día y noche, dormido o despierto, sigo tus pasos con el riesgo de perderme en el desierto de tu desprecio; ahora me faltan las palabras para decirte lo que quiero, porque sabes que eres tú y que nada puedo decir, por eso, solo te pienso y te recuerdo, por eso, te guardo en capullos dorados por el sol, llenándose de energía divina para algún día salir a volar y seccionar los solitarios cielos de mi alma triste. De estrellas rotas está formada mi galaxia, son corazones olvidados en el hoyo negro del desamor, estrellas rotas que aun brillan y que aun son calurosas porque viven con la esperanza de que haya vida en la lejanía de quienes les quebraron. Y quieren seguir iluminando porque recuerdan la plenitud de las miradas y de los besos y del abraso... antología poética Una sola ocasión te miré y mi retina mantuvo esa imagen, igual que mis recuerdos gloriosos que al activarse, aprecian solo un brillo celestial, solo un rostro hermoso y una voz de paz. Si solo una ocasión te tuve en mi mirada, un millón te tuve en mi recuerdo: fluyendo por mis venas, calentando mi abraso vacío porque le falta la dicha de tu cercanía. antología poética Hoy, entre versos y poesía de Borges, entre música y bellas canciones, entre el viento de la tarde y la leve lluvia, con el rojo del cielo al atardecer, con las pobladas nubes, y con el espejismo de tu voz, recordé estrellas marinas y electricidad de tus ojos, recordé el abraso majestuoso de la fusión, las chispas de tu tacto amable y la felicidad de la plenitud. Rescaté frases sueltas de Jorge Luis Borges, algunas literales, otras bajo la inspiración de sus palabras, pero que versan en torno a lo que mi vida ha sido desde que existes en mí: · ...Tu mejilla es lo que necesita mi amor, por mis ojos, y mi mano y mi beso. · ...para conocer tu nombre y repetirlo al que todo lo crea y todo inventa, para agradecerle tu sonrisa afable. · ...Tu amor fué visión de mi soledad, mi falta de luz me hizo pensar en tu irrealidad. · Si mi soledad te creó, y mi falta de luz te iluminó para que entraras en mí, ocurre que te busco en la oscuridad, y a tu boca en el silencio. · ...Porque solo tú eres mi desventura y mi aventura, inagotable y pura... · Mi corazón es un vacío en expansión... · ...Me rodea una terca neblina luminosa que acecha; yo quería mirar una cara así, la tuya... · Y si encuentro tus labios ocupados en otros, crearé nocturnas sesiones de laberintos oscuros hasta salir de ellos, que son tú... Sergio Ángel Guillén Agosto 3 de 1998
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