El abuelo Una noche que caminaba por desiertos, entre arenas heladas y estrellas guia, de lejos se veía una choza...una choza de la cual emanaba luces de todos colores, esto llamo mi atención, camine hacia ella y entre sin avisar, de pronto me encontré solo, dentro de esta, había una fogata y unas plumas colgadas, me acerque a la fogata para calmar el frío, de pronto el abuelo toco mi hombro; y con su voz carente de cuestiones y juicios me susurro al oído, de que serviría crear a la tierra, a la vida en ella misma, a seres hermosos de colores y cantos iguales al paraíso, a toda la belleza marina, a seres capaces de todo, de regenerarse y de crear. una tierra donde todo lo que habita es capaz de coexistir en amor, de que serviría si los seres pensantes que lo habitan: solo se divierten, solo aprecian los bienes, se despiertan, trabajan, comen y duermen. En eso lo interrumpí y le dije: “pero abuelo que de malo tiene eso? Si así somos felices! el solo me miro a los ojos y a mi mente dijo: hijo...no tiene nada de malo, simplemente se perderia todo, por lo que la tierra fue hecha. -nosotros debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo- todos somos uno.
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