Desde la crisis económica que sufrió la Argentina durante el 2001, su nombre comenzó a resonar cada vez más en los medios de todo el mundo. Gracias al beneficioso cambio monetario, millones de turistas arribaron al Río de la Plata; exactamente el camino inverso que hicieron sus abuelos inmigrantes para fundar una de las grandes capitales de América Latina. Superado el impacto inicial que causa el caos porteño (cabe recordar que en Buenos Aires conviven casi tres millones de almas y desplazarse es una verdadera aventura), los turistas fueron en busca de emociones fuertes y auténticas. Muchos las encontraron en la seducción y la nostalgia del tango, en el aroma irresistible de sus carnes asadas y en la proverbial intelectualidad porteña que dio a luz a artistas universales como el compositor Astor Piazzolla y el escritor Jorge Luis Borges, enamorándose de esta ciudad rebelde y desorganizada, pero apasionada y eminentemente artística.
Han pasado diez años desde el boom turístico de la Argentina, pero aún muchas piezas de su rompecabezas no han sido desveladas. Aunque en la mayoría de las guías de viaje se califica a Buenos Aires como la “más europea de las ciudades de América Latina”, las raíces culturales de la Argentina son mucho más ricas y complejas y, lo mejor, aún permanecen vivas.
Cuatro culturas se funden en Argentina y su sangre navega por las arterias de toda manifestación cultural: los pueblos originarios, los gauchos, los afroamericanos y los antiguos (y nuevos) inmigrantes. ¿Dónde podemos encontrarlas en Buenos Aires?
Para entrar en contacto con la cultura aborigen y la el gaucho, el lugar clave son las Peñas Folklóricas. Se trata de verdaderas fiestas populares en donde se presentan espectáculos de música en vivo y danzas folklóricas y no se deja de bailar, aplaudir y socializar entre las mesas.
En la mayoría de las Milongas de Buenos Aires (locales donde se baila Tango) pasan una “tanda” de folklore (principalmente de dos ritmos: la chacarera y la zamba). Pero el ambiente de las Milongas (un tanto elitista, bien nostálgico y muy elegante) es el opuesto de las Peñas Folklóricas: bien popular, muy divertido y definitivamente informal. En las Milongas nadie baila si no ha tomado varias lecciones de tango, mientras que en las Peñas Folklóricas, nadie permite que un turista quede sentado, el cual es casi “obligado” a bailar. Este mágico ambiente y la calidez de la gente tocarán tu corazón y quedarán grabados entre los más gratos recuerdos de tu viaje a Buenos Aires.
Además de la zamba y la chacarera, los ritmos “gauchos” por excelencia, tendrás ocasión de apreciar las sonoridades de la música aborigen argentina (como la vidala, el huayno, el carnavalito y el bailecito). No pienses que se trata de cosas de museo: miles de descendientes directos de los pueblos originarios de Argentina todavía siguen manteniendo intactas sus ancestrales tradiciones y muchos jóvenes de Buenos Aires prefieren las peñas folklóricas a las discotecas. Para comprobarlo, visita el Carnaval de la Quebrada de Humahuaca en la provincia de Jujuy, una fiesta en donde se rinde culto a la Pacha Mama (Madre Tierra) y se destapa el “diablito” del Carnaval para instaurar una semana completa de festejos y bailes. Cuando termina el Carnaval, el pueblo sube a los cerros cantando coplas para enterrar al “diablito” y la mayoría llora desconsoladamente: un instante mágico que no olvidarás.
Para entrar en contacto con la cultura afro de Buenos Aires, el mejor lugar es el barrio de San Telmo y el de Monserrat. Todos los domingos, cuando atardece, puedes participar en una “rueda” de tambores al ritmo del “candombe”, la música afroamericana que está en las raíces mismas del Tango.
En la mayoría de los hoteles en Buenos Aires podrás obtener información acerca de las diferentes Peñas Folklóricas de la ciudad. Hay muchos estilos de Peñas: tradicionales, para los más jóvenes, solo para escuchar música en vivo, solo para bailar, al aire libre, en pubs, en locales perdidos y, las más difíciles de encontrar, las Peñas informales que se organizan en cualquier casa de Buenos Aires.
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