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Un rey de chocolate
Descripcion Un rey de chocolate con nariz de cacahuate. Por JAIRO CALIXTO ALBARRÁN
5.2
Rango
Autor
  Nombre : E Ayala
Edad : 1
Ubicacion : Leon, mexico
Profesion :


 

Un rey de chocolate con nariz de cacahuate

 

 

Escucho cantidades ingentes de lamentos borincanos que brotan a la salud de su Majestad. La defensa de don Juan Carlos I por parte de las masas de compatriotas políticamente correctos y profesionales de la lucubración, e incluye a Carlos Fuentes encarnado en el burlador de Sevilla saliendo al quite en honor del rey de todas las iberias, al llamar a Hugo Chávez fascista con el mismo talante con el que ideó aquel slogan de “Echeverría o el fascismo”. Mejor hubiera dicho “Guayaberas sí, Echeverría no”.

Donde quiera que esté, mientras regaña a la infanta Elena por divorciarse del beodo y vivales de Jaime de Marichalar (¡pardiez, los borbones no nos divorciamos, ni que fuéramos los Grimaldi monegascos que han hecho del reino de Rainiero un table dance, coño!, debió escucharse por todo El Escorial), el rey debe estar muy agradecido, muy agradecido, como diría el Tenor Continental. Debe imaginar que en México se piensa mucho en él, y que tenemos profundas nostalgias monárquicas; tan así que podría pensar que en cualquier momento una comitiva se apersonará hasta la intimidad de su despacho para solicitarle de la manera más atenta nos que mande a don José María Aznar en calidad de Virrey de la Nueva España Nahuatlaca.

Y puede que tuviera razón el monarca. Quizá los accesos de grotescología de Hugo Chávez no hubieran molestado tanto a la comunidad intelectual y periodística nacional si éste las dirige a Fox, Calderón o Fabiruchis y no a un portentoso adalid con sangre azul (que no blanquiazul, aclaro). En el fondo, sospecho que el espíritu de Juan Nepomuceno Almonte (aquel hijo del Siervo de la Nación, José María Morelos y Pavón, el más entusiasta de los conservadores encargados de importar a Maximiliano de Habsburgo para que educara al peladaje) vive entre nosotros con tanta soltura como en 1864.

A juzgar por la defensa siciliana que se conformó alrededor del gran Borbón, cualquiera diría que Chávez no insultó con sus impertinencias a la corona española sino a la Guadalupana. Aunque don Hugo siempre puede alegar que cuando se pone como Mariagnita Pratts, después de tropezarse con unas cáscaras de Bacardí, no es responsable de sus actos.

Quizá sea momento de reconocerlo. Nos fascinan las coronas, los títulos nobiliarios, las princesas disneyanas, los muebles Luis XIV y la onda monárquica con pompa y circunstancia.

Ya no tenemos los mexicanos sólo una Hummer aunque sea en la cabeza, sino también un rey de chocolate con nariz de cacahuate.
 

 

 


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TAGS : profesionales  , conservador  , table dance  , intelectual