Las artes plásticas son protagonistas absolutas en la urbe madrileña. Y no podía ser de otra forma en la ciudad que atesora uno de los museos más famosos y visitados del mundo: el Museo Nacional del Prado. En sus paredes se exhiben obras únicas de la pintura europea como El Lavatorio de Tintoretto, Las tres gracias de Rubens y El jardín de las delicias del Bosco. Quienes busquen lo más excelso de la pintura española también estarán de plácemes ya que podrán pasar de Las Meninas de Velázquez a Los fusilamientos de Goya, el artista mejor representado en el museo. Para sumergirse en el arte contemporáneo nada mejor que visitar el Museo Reina Sofía donde las pinturas de Juan Gris y Miró compiten con el famoso Guernica de Picasso. El recorrido artístico puede terminar en el Museo Thyssen-Bornemisza ya que sus casi mil obras conforman un panorama completísimo de las bellas artes que abarca desde el Renacimiento hasta el Pop Art. Aquí los colores vaporosos de Degas se intercalan con la paleta exaltada de Dalí y las líneas decididas de Lichtenstein. Un viaje en el tiempo Los museos madrileños proponen un increíble viaje en el tiempo que inicia en la Prehistoria y termina en la época de esplendor de la realeza española. El sitio perfecto para iniciar el recorrido es el Museo Nacional de Ciencias Naturales donde encontrarás a Lucy, el homínido más famoso del mundo que tiene unos 3,2 millones de años. Después de haber apreciado la evolución natural, el Museo Arqueológico Nacional te desvelará la historia de la humanidad. Aunque sus colecciones permanentes atesoran más de un millón de piezas, será imposible pasar por alto el Orante de Judea, una escultura que se remonta aproximadamente al 2550 a.C. o la magnificencia del Tesoro de Guarrazar. Para cerrar con broche de oro esta ruta histórica, Madrid te propone una visita al Palacio Real. Cada una de sus 3.000 estancias te acogerá con una sorpresa detrás de otra, desde la elegante magnificencia de su Escalera Principal diseñada por Sabatini hasta la profusa decoración vegetal de la Saleta de Gasparini. No olvides pasar por la Capilla Real para apreciar los Stradivarius Palatinos y por la Real Armería para encontrar una de las colecciones de armaduras y armas medievales más importantes del mundo. La originalidad de los museos menos conocidos Las calles madrileñas esconden decenas de museos menos conocidos dispuestos a desvelar sus secretos a quienes se alejen de las rutas turísticas más convencionales. Sin lugar a dudas el Museo de América es uno de ellos. En sus dos pisos se distribuyen más de 25.000 objetos entre los cuales no pasan inadvertidos la riqueza ornamental de la figura del Cacique, el colorido de las 125 páginas del Códice Tudela y el grado de detallismo de la Estela de Madrid, un bajorrelieve que sostenía el trono de Palenque. El Museo del Ferrocarril es otra parada obligatoria, incluso para quienes no son particularmente amantes de este tipo de colecciones. Sus grandes locomotoras y los cientos de pequeños modelos a escala hacen que la historia ferroviaria cobre vida ante nuestros ojos. Finalmente, justo en la Gran Vía, tendrás una cita con el pasado de la relojería. El Museo del Reloj de Grassy ha preservado desde las primeras piezas del siglo XVI hasta bellísimos ejemplares estilo Imperio. Lo mejor de todo es que cada uno de ellos funciona a la perfección. Gracias al auge de los hoteles y vuelos baratos a Madrid que puedes encontrar en Internet, ahora es muy fácil y accesible realizar unas mini-vacaciones de fin de semana en la capital de España. Para reservar online, visita el sitio web de alguna agencia de viajes reconocida y utiliza su buscador de hoteles y vuelos baratos a Madrid ingresando tus fechas de viaje. Recuerda que generalmente los viajes low cost solo incluyen una maleta pequeña de medidas estándar para llevar en el avión. Si necesitas llevar una maleta grande, puedes pagarla online al momento reservar el vuelo, lo que te permitirá ahorrar aún más.
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