El ladrón En la noche silenciosa y oscura, huyendo de toda presencia humana o animal, evitando los ruidos, furtivamente roba fuego de las palabras y palabras del fuego para sí, para todos, para el amor que no conocerá algún día y la ceniza fría le castiga las manos. Nota XII a Manuel Scorza Los sueños rotos por la realidad Los compañeros rotos por la realidad/ Los sueños de los compañeros rotos ¿Están verdaderamente rotos / perdidos / nada se pudren bajo tierra? / ¿su rota luz diseminada a pedacitos bajo tierra? / ¿alguna vez los pedacitos se van a juntar? ¿va a haber la fiesta de los pedacitos que se reúnen? Y los pedacitos de los compañeros / ¿alguna vez se juntarán? ¿caminan bajo tierra para juntarse un día como dice manuel? / ¿se juntarán un día? De esos amados pedacitos está hecha nuestra concreta soledad / Per / dimos la suavidad de paco / la tristeza de haroldo / la lucidea de / rodolfo / el coraje de tantos ahora son pedacitos desparramados bajo todo el país hojitas caídas del fervor / la esperanza / la fe / pedacitos que fueron alegría / combate / confianza en sueños / sueños / sueños / sueños y los pedacitos rotos del sueño / ¿se juntarán alguna vez? ¿se juntarán algún día / pedacitos? ¿están diciendo que los enganchemos al tejido del sueño general? ¿están diciendo que soñemos mejor? Nota VI me pregunto qué sería de la belleza de rodolfo ahora/ esa belleza en vuelo lento que le iba encendiendo ojos/ si volaría o no volaría esta vez que nos derrotaron por soberbios y ciegosordos/ pero tal vez sí volaría/ o volaría triste triste corriendo el mundo con la mano para mostrar los compañeros que cayeron por la belleza Mi Buenos Aires querido Sentado al borde de una silla desfondada, mareado, enfermo, casi vivo, escribo versos previamente llorados por la ciudad donde nací. Hay que atraparlos, también aquí nacieron hijos dulces míos que entre tanto castigo te endulzan bellamente. Hay que aprender a resistir. Ni a irse ni a quedarse, a resistir, aunque es seguro que habrá más penas y olvido. XVI No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida. Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire. Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche, duelen de noche bajo el sol. roma/14-5-80
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