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El Trabajo Interior: Luz
Descripcion El Trabajo Interior: Luz en Acción. Por JUAN RUIZ NAUPARI
5.4
Rango
Autor
  Nombre : E Ayala
Edad : 5
Ubicacion : Leon, mexico
Profesion :


 

 

El Trabajo Interior: Luz en Acción

 


 
Aprendiendo, Maestro… que hay cosas que aún no mueren, sin embargo ya fueron vistas. Es diferente ¿Qué hay que hacer en este caso?
 
“Averiguar por qué están ahí. Dilucidar su intención.
Si permanecen es porque hay una intención que se desconoce. Es como un gusano que debe ser extirpado para que no siga destruyendo la piel.
Si continúa ahí, algo no habéis averiguado. Su intención, la intención del enemigo interior.
¿Qué quiere él?
¿Qué mintáis? ¿Qué finjáis su maldad y luego daros el zarpazo final?
Siempre va a querer destrucción. El ego no quiere que aprendáis, ese es su engaño. Malévolo engaño que tiene entrampados a psiquiatras, psicólogos, consejeros de todo tipo… trabajando para él, re-traumatizando a sus clientes, a los cuales deberían ayudar. Engañándoles. Manteniéndoles en el sinfín de dudas, sin salidas reales.
Creyendo que, con la mente y sus preguntas “lógicas”, pueden liberarse del yo. El yo es el maestro de la “lógica”, lógica brillante, asombrosa, aguda… más, llena de sombras, llena de temores, debilitante, vacía…
Al ego no se le elimina con la “lógica” ni con “recetas”, no. Ni yendo a recorrer el trauma desde el espacio del desahogo “liberador”. No.
Al ego se le llena de átomos crísticos y se deja que sea disuelto, luego adviene la comprensión. Más esto no es mental, es ritualístico.
Nadie ha llegado a los altos estadios de la liberación a través de la mente sino disolviendo los apegos que viven en la mente.
Y solo la Madre libera. La Rosa Divina… Cada pétalo es una lección y un estadio en el trabajo de liberación. Cada lección tiene una fragancia, un aroma que se hace carne y sangre en el discípulo. Cada lección tiene su color y su textura, igual que un pétalo, igual que la rosa, igual que la flor.
Más la rosa elevada es la roja, aunque empecéis en la blanca.
Aprender a escrutar los caminos del Espíritu, desalojando al ego. Esa es la tarea.
Entregaros en manos de la Divina Madre, he ahí la recta intención en la consecución de la meta crística.
Aprender a vivir. Creer en el Espíritu como motor de todo lo que existe.
Acoplarse a su guía. Permitirla.
Apagar odios, rencores, rencillas, vanaglorias, ayeres desactualizados…
Aprender a amar, otra vez…
Recordarlo y, más importante, vivirlo.
Estar dispuestos a vivirlo.
Si algo aún está vivo, si el yo está agazapado y podéis verlo, no os angustiéis. Solo llevadlo a la Cruz. Dejad que la Madre Celeste os muestre las ocultas intenciones del yo. Dejad que Ella os guíe hacía la total comprensión. Dejad que Ella lo aniquile. Dejadla obrar.
No sois vosotros, recordadlo. Vosotros permitís que la Madre os libere y hacéis lo que Ella os indique. Así se trabaja.
 
“Aquí estoy Madre Amada a tu servicio. Yo, no me resisto, y Tú, Divina Diana, lo eliminas. Dispuesto(a) estoy, dispuesto(a) estoy, dispuesto(a) estoy. Amén.”
 
Así se afirma el pacto con la Liberadora. Así se lleva a cabo el real trabajo místico.
No con recetas mágicas.
No con lecturas engañosas y eternas.
No con máquinas ni luces ni láseres-elimina-egos.
No con vana palabrería ni sustancias tóxicas.
No.
Aquí y ahora vamos a lo real, a lo verdadero, a donde el Espíritu os lleve.
Viviendo. Dejando que Él/Ella os re-haga, os re-construya.
SIENDO ÉL/ELLA.
Yendo a la Cruz y dejándoos guiar por el Espíritu, el SER.
¿Qué más podría decirse que no sea redundar?
Mucho más pero, es mejor ir en orden…
Aprended desde el espacio de luz donde el Ser os ubica.
Atended sus llamados.
Liberarse del yo.
Adquirir la piel REAL…
Dejarse reconstruir. Dejarse…
Ya no peleéis, eso a nada conduce, solo refuerza la testarudez egoica y os vuelve sordos a las palabras espirituales, después ya no queréis leer, menos escuchar acerca del Trabajo Interior.
Y, el Trabajo Interior, es luz en marcha, en acción. Es alegría pues os estáis liberando, alcanzando más fuertemente la mano del Espíritu.
Eso es el Trabajo Interior. No es una práctica ni solamente una visión de la vida.
Es hacer lo que el Espíritu quiere, anhela, desea… vivir nuevamente con todas sus partes funcionando en armonía para el Padre-Madre. Descontaminarse.
No porque el Espíritu esté contaminado sino porque una parte, el alma, fue tomada milenios atrás. Por eso, Él re-construye su ciudad, la vuelve a levantar como fue al inicio. Así de simple.
Vosotros sois esa ciudad, ciudad espiritual.
Vosotros contenéis la maravillosa ciudad espiritual, la Jerusalén Celestial, el Valhalla Nórdico, el Tahuantinsuyo interior pues están dentro de vuestro Ser.
Y Él la reconstruye hasta las bases, la re-hace más fuerte y hermosa e imponente que antes. Actualizada, moderna, fresca, renovada… desde donde brillará nuevamente la Flama del Gran Espíritu y no se volverá a apagar.
Es tiempo de levantarse, es tiempo de marchar, es tiempo de laborar, es tiempo de escuchar los sonidos marciales y dejarse inflamar por la luz del Espíritu. Es tiempo.
Que vuestra intención sea la de vuestro SER.
Que el mañana sea de unión y cohesión espiritual con lo divino que habita en vuestro interior.
Que no haya un paso atrás que no sea con guía interna.
Que no haya un solo paso adelante que no sea recompensa del Señor.
Que los hijos vuelvan a ser lo que son, hijos e hijas atentos a la palabra que de la boca del Señor emana.
Que no quede ningún espacio sin ser llenado por los átomos celestiales.
Arriba. Arriba. Arriba.
Con fe. Con fuerza de titanes. Con alegría en los corazones. Con regocijo interior.
Os ama,
 
Vuestro Maestro, Arcángel de Fuego, Arcángel de Luz.
Al servicio del Gran Padre-Madre, Águila Dorada.
Guiando a los hijos hacía el nido de luz.”
 

 


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TAGS : espirituales  , consejeros  , importante  , celestial