Una de las piezas más conocidas del llamado periodo barroco de la música es el Canon y cuyo nombre completo es Canon y Giga en Re mayor para tres violines y bajo continuo, del compositor alemán Johann Pachelbel.
La estructura musical de esta composición comienza con un primer violín ejecutando la primera variación. Al llegar al final, comienza la segunda variación, mientras que el segundo violín arranca con la primera variación.
Al final de la segunda variación, el primer violín comienza la tercera variación, el segundo la segunda, el tercero la primera, y se sigue esa pauta. La complejidad de la estructura del Canon aumenta hacia la parte central de la pieza cuando las variaciones se van haciendo más complejas.
Después, la pieza vuelve gradualmente a una estructura menos compleja. En total hay 28 variaciones. Esta exquisita pieza musical compuesta en 1680, refleja una de las capacidades humanas mas asombrosas; la de crear y manipular sonidos para producir música.
El origen de este talento humano se remonta de acuerdo a testimonios arqueológicos muy atrás en el tiempo, quizás a nuestros primeros ancestros humanos, que al igual que los chimpancés de hoy en día, que son capaces de producir una especie de música primitiva golpeando palos sobre troncos durante las tormentas, debieron de sentir el mismo placer auditivo, que daría origen al talento musical de la especie humana.
Sobre el valor evolutivo de la música, los científicos aun hoy lo discuten, sin embargo nuevos hallazgos han demostrado que al igual que el lenguaje, que es una propiedad innata de nuestros cerebros, la música posee también esta propiedad. Daniel Levitin, profesor de psicología de la universidad McGill, realizo una serie de experimentos que demostraron la capacidad natural de los seres humanos para entender intuitivamente conceptos musicales que han demostrado ser innatos, como el ritmo, el timbre o el tono.
El mismo científico ha descubierto el papel autoreforzante en nuestro estado de animo de la música, que estimula nuestra química cerebral, según nuestro nivel de alegría o tristeza, alterando nuestras funciones vitales como la respiración, presión sanguínea, ondas cerebrales etcétera.
Desde esta perspectiva, la música vendría a ser como una expresión de nuestra evolución mental, que a su ves y en un efecto de retroalimentación positiva tiene un efecto emocional en nuestros cerebros. Es por eso, quizás que un estudio realizado por físicos en los Estados Unidos demostró que existe una curiosa conexión entre la música y el cerebro.
Mediante un análisis estadístico, descubrieron que existen grandes similitudes entre la actividad eléctrica del cerebro y las composiciones musicales. La actividad eléctrica de nuestra mente es autoorganisativa y la música también, lo que sugiere que la música vendría a ser un espejo de la mente.
Música de las esferas El sabio griego Pitágoras pensaba que la música era el espejo o pálido reflejo de una melodía perfecta oculta para los mortales, creía que detrás de la apariencia del mundo, existía una perfección matemática, descubriendo una relación entre las escalas musicales y las matemáticas, pensaba que esta se manifestaba también entre los planetas, que los antiguos creían se desplazaban en esferas celestes.
El señalo la existencia de una música de las esferas, que los planetas emitían de acuerdo a la esfera que ocupaban en el cielo. Las esferas cercanas daban tonos graves, mientras que las alejadas ofrecían tonos agudos. El sonido resultante era el de una hermosa armonía. La idea pitagórica sobre la música de las esferas persistiría por mas de mil años, hasta la edad media y principios del renacimiento.
El astrónomo Johannes Kepler, descubridor de las leyes que gobiernan el movimiento de los astros en el universo, postulo en su obra harmonices Mundi, (La armonía de los mundos) que un astro emite un sonido que es más agudo si su movimiento es más rápido y a la inversa, el escribió "La Tierra canta Mi, Fa, Mi: Puede deducirse de estas sílabas que en nuestro hogar podemos esperar miseria y hambre (fa-mine)”, estaba tan convencido de la existencia de esta música universal que afirmo; "El movimiento celeste no es otra cosa que una continua canción para varias voces, para ser percibida por el intelecto, no por el oído; una música que, a través de sus discordantes tensiones, a través de sus síncopas y cadencias, progresa hacia cierta prediseñada cadencia para seis voces, y mientras tanto deja sus marcas en el inmensurable flujo del tiempo".
En momentos muy poco frecuentes todos los planetas podrían tocar juntos en perfecta concordancia. Kepler propuso que esto podría haber ocurrido una única vez en la historia, quizás en el momento de la creación. En 1977 científicos de los laboratorios Bell, auxiliados del compositor Laurie Spiegel lograron recrear los sonidos predichos por Kepler, con el tono preciso para cada planeta.
Los científicos han descubierto que Pitágoras y Kepler no estaban tan equivocados después de todo. El satélite TRACE (Transition Region and Coronal Explorer) de la NASA capturo sonidos ultrasónicos formados por ondas que son unas 300 veces mas graves que los tonos que puede captar el oído humano, que hacen reverberar al sol como una gigantesca campana, que han servido a los astrónomos para poder estudiar su interior mediante una nueva técnica llamada astrosismología.
Algunos astrónomos como Donald Kurtz de la Universidad Central Lancashire en Inglaterra han descubierto, que en realidad no solo el Sol emite una melodía celestial, sino que todas las estrellas de nuestra galaxia la vía láctea vibran y se estremecen produciendo en la mayoría de los casos tonos inaudibles, que son posibles volver audibles para nuestros oídos, el resultado es una especie de sinfonía cósmica interpretada a lo largo de los 300 mil millones de años luz que mide nuestra galaxia.
Top ten estelar Si el cosmos es intrínsecamente musical, no es extraño entonces que los cerebros humanos sean capaces de producir música de las más variadas tendencias, desde las grandiosas fugas de Bach, hasta las vibrantes melodías de percusión africanas o los experimentales sonidos de la música electrónica.
Si existen otras civilizaciones en el espacio, con culturas musicales, la música que ha servido de lenguaje universal entre todas las culturas de nuestro planeta, tal vez sirva para comunicar algo de la esencia humana a nuestros primos celestes.
Es así como en 1977, una selección musical con los mas grandes éxitos de la Tierra, el Top Ten terrestre partió a bordo de un disco adosado en dos naves Voyager de la Nasa, que en estos momentos están abandonando nuestro sistema solar. Esta es la lista completa de los temas seleccionados entre otros astrónomos y artistas por el afamado Carl Sagan:
· Bach, Brandenburg Concerto No. 2 in F. First Movement, Munich Bach Orchestra, Karl Richter, conductor. 4:40
· Java, court gamelan, "Kinds of Flowers," grabado por Robert Brown. 4:43 · Senegal, percussion, grabado por Charles Duvelle. 2:08
· Zaire, Pygmy girls' initiation song, grabado por Colin Turnbull. 0:56 · Australia, Aborigine songs, "Morning Star" and "Devil Bird," grabado por Sandra LeBrun Holmes. 1:26
· Mexico, "El Cascabel," interpretado por Lorenzo Barcelata and the Mariachi México. 3:14
· "Johnny B. Goode," escrito e interpretado por Chuck Berry. 2:38
· New Guinea, men's house song, grabado por Robert MacLennan. 1:20 · Japan, shakuhachi, "Tsuru No Sugomori" ("Crane's Nest,") interpretado por Goro Yamaguchi. 4:51
· Bach, "Gavotte en rondeaux" from the Partita No. 3 in E major for Violin, interpretado por Arthur Grumiaux. 2:55 · Mozart, The Magic Flute, Queen of the Night aria, no. 14. Edda Moser, soprano. Bavarian State Opera, Munich, Wolfgang Sawallisch, conductor. 2:55
· Georgian S.S.R., chorus, "Tchakrulo," collected by Radio Moscow. 2:18 · Peru, panpipes and drum, recolectado por la Casa de la Cultura, Lima. 0:52
· "Melancholy Blues," interpretado por Louis Armstrong and his Hot Seven. 3:05 · Azerbaijan S.S.R., bagpipes, grabado por Radio Moscow. 2:30
· Stravinsky, Rite of Spring, Sacrificial Dance, Columbia Symphony Orchestra, Igor Stravinsky, conductor. 4:35 · Bach, The Well-Tempered Clavier, Book 2, Prelude and Fugue in C, No.1. Glenn Gould, piano. 4:48 · Beethoven, Fifth Symphony, First Movement, the Philharmonia Orchestra, Otto Klemperer, conductor. 7:20 · Bulgaria, "Izlel je Delyo Hagdutin," cantado por Valya Balkanska. 4:59
· Navajo Indians, Night Chant, grabado por Willard Rhodes. 0:57 · Holborne, Paueans, Galliards, Almains and Other Short Aeirs, "The Fairie Round," interpretado por David Munrow and the Early Music Consort of London. 1:17 · Solomon Islands, panpipes, recopilado por the Solomon Islands Broadcasting Service. 1:12 · Peru, wedding song, grabado por John Cohen. 0:38 · China, ch'in, "Flowing Streams," interpretado por Kuan P'ing-hu. 7:37 · India, raga, "Jaat Kahan Ho," cantado por Surshri Kesar Bai Kerkar. 3:30
· "Dark Was the Night," escrito e interpretado por Blind Willie Johnson. 3:15 · Beethoven, String Quartet No. 13 in B flat, Opus 130, Cavatina, interpretado por Budapest String Quartet. 6:37 ¿Añadiría usted algún otro tema a la lista?, por mi parte creo que el Canon de Pachelbel fue una omisión lamentable como tarjeta de presentación interestelar.
*El autor es astrónomo aficionado y divulgador científico. En el 2006 la Unión Astronómica Internacional nombro un cráter en Marte, a partir de una propuesta realizada por él. Ha escrito en revistas como Scientific American.
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