Ser Mujer
Amado Padre ¿Podrías decirme que es ser mujer ante tus ojos, no los del mundo?
“Ser mujer, hijo mío es amar. Ser mujer es ser deliciosamente bella y amorosa. Amor no como el mundo lo conoce sino el amor que está en el corazón. Ser mujer es apreciar lo sensible de la creación. Es la emoción infinitamente delicada del Espíritu. Ser mujer es la Madre, Madre de sus hijos, Madre de sus obras. Lo que sale de sus manos es oro; sus palabras son de plata refulgente. Sus labios de rubí calman el corazón del sediento espiritual. Eso es ser mujer. Bella, arreglada, delicada en su corazón.”
No todas son muy delicadas…
“Cada cual tiene su particularidad pero hay cosas que deben cambiar: la manera de hablar, de pensar, de sentir, de expresarse, de manejarse… refinar.”
Algunas mujeres piensan que todo lo tienen mal…
“Sí y no. Eso es el ego tratando que se sientan mal. ¿Tú no entiendes a qué refinación me refiero?”
¿A ser más elegante?
“No. A ser más espiritual, menos almática (el ego expresando en pensamiento, palabra, emoción y acción). Dejarse contagiar por el Espíritu. El es exquisitamente refinado.”
¿También en una forma femenina? Mira que no entiendo.
“Hay que meditar, dejarse llevar por el Espíritu, él es Padre y Madre.”
Ahora que mi cuerpo es masculino ¿Qué energía debo expresar? ¿Hay diferencia?
“El Espíritu no es ni masculino ni femenino sino los dos. Las mujeres expresan lo que más necesite de ella el Padre-Madre. Hay mujeres fuertes, hay mujeres delicadas. Lo que el Padre necesite. Lo que ellas necesitan es suavidad. Hay mujeres fuertes y eso no es malo. Cada quien su particularidad. Hay que expresar por fuera lo que el Espíritu está haciendo por dentro. Suavidad más suavidad. Amor más amor. Amor en tus pensamientos. Ese amor que ves en los demás, ese amor. Pensar en los demás antes que en ti. Algunas se vuelven egoístas pero eso es una transición. Es necesario darse cuenta de lo que hay que eliminar. Antes de eliminarlo, hay que verlo, en eso deben estar.”
Entiendo ¿Después?
“Después hay que acudir a la Madre. Tarea hecha, tarea presentada (se refiere al trabajo interior que se inicia con la auto-observación que nos permite conocer la actividad de nuestra mente, luego comprender la manifestación de nuestro ego, para luego con la ayuda de la madre pedir su eliminación). Hazte devoto de la Madre Divina.”
¡Vaya! Tú conoces mis problemas con la madre y su energía pero lo intentaré.
“La Madre no tiene la culpa de eso. Acepta su energía y ella te curará ¿Ves como no la aceptas?”
Si, lo veo. Es lamentable.
“Lamentable, si. Sin la Madre Celestial somos nada, simple polvo, partículas. Es ella quien nos cohesiona, nos da vida, nos pare a esta realidad (física y espiritual). Sin ella nada podría ser. Tú la has sentido, la has vivido. Has palpado su delicadeza. A esa femineidad me refiero. Cada quien la expresa con los atributos que el Padre-Madre le confirió. No hay que sentirse mal por no expresar las energías femeninas o masculinas según los cánones establecidos. Hay que expresarlas según los atributos que nos ha conferido el Padre-Madre Celestial. ¿Comprendes?”
Sí, ahora entiendo algo más. Gracias Señor.
Juan Ruiz juanruiznaupari@gmail.com
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