Avellanas El origen de la avellana se sitúa en Asia, desde donde su cultivo se extendió a Europa. Una leyenda celta cuenta como un cazador se enamoró de una estrella y ésta decidió aparecerse en forma de bella doncella, para poco después casarse con ella. La hambruna recorría las tierras celtas. La joven estrella se convirtió en pájaro y fue a posarse sobre un avellano. Mostrando a las gentes sus frutos y explicándoles que era el alimento que debían comer. Desde aquel momento ningún pueblo celta sufrió hambre. El avellano era llamado Coll por los antiguos celtas y correspondía a la letra C del alfabeto druídico Ogham. Los sabios druidas invocaban la prosperidad y fecundidad de su tribu bajo los avellanos. El avellano es un árbol consagrado y representa la sabiduría y los conocimientos humanos. La avellana se consume cuando el fruto está seco. Es en los meses de otoño cuando se recoge este fruto y se deja secar de un año para otro, por lo que se puede consumir al año siguiente. En el mercado encontramos avellanas con cáscara, descascarada, entera, pelada o sin pelar, trozada y molida (aunque no es fácil). Para su conservación debemos aislar las avellanas de la humedad y conservarlas en un tarro de cristal, en un lugar fresco y sin luz. Las avellanas deberían tener un lugar destacado en nuestra alimentación en los meses más fríos ya que son buenas protectoras de las vías respiratorias, calman la tos y protegen de las inflamaciones de garganta debidas a los cambios bruscos de temperatura. El secreto está en su riqueza en aceites de acción emoliente que previenen y ayudan a resolver estos pequeños disturbios estacionales. Son muy nutritivas, proporcionan energía de rápida utilización, al igual que el resto de frutos secos, y tienen una alta concentración de minerales: magnesio, calcio y hierro; y vitaminas: E, ácido fólico, ácido pantoténico, que interviene en la transformación de grasas y azúcares en energía, combate las infecciones y evita la fatiga; y B2, que mantiene sanos la piel, las uñas y el cabello. Son una buena fuente de proteínas y fibra y su digestión es fácil. En general, son buenas para el corazón y el sistema nervioso, y contribuyen a mantener el ánimo alto. Su consumo habitualmente es como aperitivo, pero tiene otros usos. La avellana tostada y troceada se utiliza para la elaboración de helados, turrones, chocolates, pasteles, merengues, así como en repostería en general. Otra de las utilidades más conocidas de este fruto seco es elaborar licor de avellanas. Las podemos encontrar también como un elemento de las ensaladas y como acompañamiento de verduras cocidas como las espinacas, pencas de acelgas, etc. Finalmente de las avellanas se extrae un aceite muy fino que se utiliza como condimento y no debe calentarse. Ensalada rústica italiana con avellanas Ingredientes para 4 personas 100 grs. de avellanas picadas 12 hojas de lechuga italiana 100 grs. de queso azul 50 ml de aceite de oliva 100 grs. de tocino cortado en pequeños cubos, frito y desgrasado 24 tomatitos cherry 10 ml de vinagre de vino tinto 3 grs. de pimienta Sal al gusto Preparación Lavamos muy bien las hojas de lechuga y las trozamos. Lavamos también y cortamos los tomatitos cherry en dos mitades y reservamos. En una fuente grande ponemos las lechugas, los tomatitos bien repartidos, el tocino, las avellanas picadas y el queso azul cortado en trozos pequeños. Nos queda aliñar nuestra ensalada con aceite de oliva, vinagre, pimienta y la sal que nos guste. www.agatha.com.mx agathagastronomia@hotmail.com Los frutos secos más ricos en Hierro El hierro es esencial para la producción de hemoglobina, da buen color a la piel y previene las infecciones y la fatiga. Avellanas: 4, 50 mg Almendras: 4,40 mg Uva pasa: 3,30 mg Calcio Garantiza la formación y resistencia de unos huesos y dientes sanos. Es fundamental en el embarazo, lactancia, infancia y adolescencia. Almendras: 254 mg Avellanas: 200 mg Nueces y piñones: 80 mg Magnesio Es el mejor antidepresivo que la naturaleza nos ofrece, regula el ritmo cardiaco y actúa frente a problemas de debilidad y fallos en el crecimiento. Almendras: 254 mg Avellanas: 150 mg Nueces y piñones: 132 mg Fósforo Está estrechamente ligado en el proceso de producción energética del organismo. Almendras: 470 mg Nueces y piñones: 400 mg Avellanas: 300 mg Potasio Junto con el sodio, regula el balance de agua del organismo y el ritmo cardiaco. Previene la retención de líquidos, mejora los procesos mentales y combate la debilidad muscular. Ciruela seca: 950 mg Almendra: 800 mg Dátil seco: 650 mg chefbeatriz@agatha.org.mx
|