Celia Marín Mmmmh… qué soufflé 30 de octubre de 2008 Esta semana comparto esta columna con mi compañero de correrías, gastronómicas, por supuesto, quien después de un agradable y sabroso festín me envió esta reseña; resultado de la excitación del momento provocada por los platillos de la cocina del Xaak, ubicado en…. Santa Fe y propiedad de los dueños del Tezka de la Zona Rosa.
"La comida de hoy fue increíble; sabes que la vida me encanta y sorprenderme cada día es uno de mis pasatiempos favoritos. Hoy tuve oportunidad de compartir una experiencia culinaria de campeonato, y maravillarme en compañía de dos personas que disfrutan tanto como yo. "Estoy inspirado y me apetece comentarte que si tuviera que calificar del 1 al 100. Mis calificaciones serían las siguientes: facilidades para el acceso, 85 (en cuanto pongan los letreros e indicaciones necesarias, se sacan el 100); decoración, qué difícil, es excelente, calida, moderna y espaciosa, combinando materiales naturales, 98 (es sobria, le falta algo de color quizás. Los baños, de 100); atención y servicio, 99 (en cuanto practiquen se sacan el 100); calidad de los alimentos 100 (sin dudar), y tiempos, 98, quizás llegué con mucha hambre y pan con algo al llegar, le hubiera dado el 100. "En presentación y porciones, 98, les resto 2 puntitos de nada porque si en las entradas, que me encantaron -pero sabes que me fascina disfrutar y soy glotoncito, qué te digo, además, después de mucho pensar si decirlo o no, porque realmente salí totalmente satisfecho del lugar, pero me gusta pecar- si hubieran sido dos de cada una, no les quitaba los puntitos. "Cuando ensimismado recordando toda la experiencia, me veía contarlo a otros glotoncillos que conozco, les decía comí una croqueta de jamón serrano, un taquito de pato maravilloso, un montadito de bacalao que no tiene nombre, otro de pimientos con espuma de ajo, delicioso. "Las entradas de 100, no te pongas tan exigente, no les resto ningún punto, aunque alguien comentó que el risotto estaba ligeramente pasado, hay que recordar que hacer este platillo en el DF es de lo más difícil. "La ensalada de espinacas con queso Cabrales y pera, una delicia, y la tártara de atún, orgásmica. Los platos fuertes, otro 100, no había a cuál irle. Mi extraviado con crema de alubia, una delicia; las chuletitas de cordero de mi amiga, no quería dejar de disfrutarlas detrás de la lengua, y las costillas al vino tinto, un verdadero manjar lleno de sabores francos. "A los postres, otros 100, aunque podría ponerle 200 al soufflé de avellana (qué gustazo), el de chocolate perfecto, y cerramos con un café y un digestivo… Toda una experiencia. "Un lugar para regresar, para recomendar, para seguirle la pista por mucho tiempo si siguen como empiezan. Gracias, y como te dije hoy, no fue un placer, sino tres: la compañía, la comida y la capacidad de gozar", concluyó acertadamente mi amigo.
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